Publicado: 29 de Junio de 2016


LA LETRA PEQUEÑA EN LOS SEGUROS

1.-  Seguro de hogar

2.-  Seguro de coche

3.-  Seguro de vida

4.-  Seguro Responsabilidad civil perro

Estadísticamente durante los periodos vacacionales se registran los mayores índices de robos en los domicilios, resultando frecuente que al regreso de las vacaciones  uno se encuentre con que la puerta o alguna de las ventanas ha sido forzada y comprobar que la casa ha sido desvalijada.

El robo es una cobertura habitual en el seguro de hogar pero en el momento del siniestro, muchos asegurados ven cómo su póliza no cubre ciertos objetos o solo indemniza si este se ha producido en determinadas circunstancias.

El seguro de hogar señala en el condicionado de la póliza que el robo, para que sea considerado como tal deberá haberse producido con el uso de violencia, intimidación o fuerza en las cosas. Algunos ejemplos de fuerza en las cosas sería que el ladrón haya tenido que escalar; romper la pared, suelo o techo; forzar o romper las cerraduras de los muebles; usar llaves falsas o inutilizar alarmas.

La diferencia con el hurto está en que la acción de apoderamiento no conlleva violencia, intimidación o fuerza en las cosas.  Por ejemplo, cuando alguien entra en una casa para robar aprovechando que la puerta o la ventana ha quedado abierta.

Por regla general, las compañías de seguros no cubren el hurto, al entenderse que existe una dejación de responsabilidades por parte del asegurado.

En general, el objetivo de la cobertura de robo es doble: paliar los daños producidos durante el robo (continente), e indemnizar los objetos sustraídos (contenido).

A efectos de las coberturas de los seguros de hogar, el continente comprende los daños relacionados con la reparación de cerraduras, puertas o ventanas que los ladrones rompieron para acceder a la vivienda.

El contenido de un inmueble, está formado por los muebles, los electrodomésticos, los enseres domésticos, las provisiones y víveres y los objetos de uso personal.

Por lo general, salvo pacto en contrario, las aseguradoras excluyen o indemnizan solo hasta un límite determinado del capital asegurado para el contenido, las joyas y objetos de valor. No obstante, se pueden incluir, contratando una garantía o seguro adicional.

Es habitual que aunque un seguro de hogar tenga la cobertura de robo ponga una serie de limitaciones  a los posibles robos de bienes situados en espacios abiertos como en terrazas, balcones, jardines, trasteros u otros.  Algunas pólizas de seguro de hogar también fijan una indemnización máxima para los robos en este tipo de espacios.

También cabe la posibilidad de declarar los bienes que se adquieren a posteriori de la contratación del seguro para incluirlos en la póliza.

¿Qué tener en cuenta para evitar sorpresas?

▪       Leer con atención las cláusulas y las limitaciones de las pólizas. Como en todos los contratos, es conveniente prestar atención a la letra pequeña y aclarar bien cualquier duda antes de firmar la póliza.

▪       Asegurar el valor total del inmueble (el continente) y el contenido: declarar un valor menor buscando una rebaja en el precio de la póliza puede conllevar el riesgo de que, en caso de siniestro, la indemnización no se corresponda con la realidad.

Asegurar los objetos de valor especial (mobiliario exclusivo, joyas y dinero en efectivo). De no estar detallado y certificado su valor, es probable que la aseguradora no cubra su pérdida. En términos generales, quedan cubiertos por defecto y sin necesidad de incluir una sobreprima, hasta un valor de 3.000 euros.  Un buen consejo es hacer fotografías de los bienes de mayor valor, ya que serán muy útiles para reclamar su importe tras un siniestro.

1º. Realizar un inventario de todos los objetos que han sido robados, detallando junto a cada uno de los objetos sustraídos, su descripción y la estimación aproximada de su valor, así como facturas y documentos que acrediten la realidad de los mismos. También  deberá hacerse una lista de aquellos objetos que hayan resultado dañados.

2º.  Cuanto antes se deberá interponer denuncia. En la misma se indicará de forma detallada los objetos desaparecidos y los daños que ha sufrido la vivienda con ocasión del robo, así como la compañía con la que se tiene contratado el seguro de hogar.

3º. Dar aviso a la compañía aseguradora, cursando la reclamación correspondiente junto con la copia de la denuncia interpuesta. Posteriormente, el perito de la compañía realizará un reconocimiento previo de la vivienda y evaluará los objetos robados y dañados. Y tras dicha peritación deberán esperar a la aprobación de la reclamación, emitiendo la compañía un pago sobre el valor estimado por el perito.

4º. Revisar el seguro de hogar, a fin de valorar las coberturas que ofrece el seguro contratado.

Finalmente, reseñar que los seguros de hogar establecen una diferenciación entre el valor a nuevo de los objetos y su valor real. Es decir, el valor de mercado del objeto sustraído, aplicándole la depreciación por el uso y el paso del tiempo, lo cual equivale a una indemnización menor que si se tasase teniendo en cuenta su valor como si fuese nuevo.

 

¿Cómo estamos protegidos cuando nos encontramos fuera de nuestra vivienda?

Es fácil encontrarnos en lugares de gran concentración de personas, y sólo por este hecho, un simple despiste que tengamos puede favorecer que nos sustraigan cualquier pertenencia, o con un simple tirón nos sustraigan el bolso o cosas que lo contengan, y con tanta muchedumbre no poder reconocer a quien nos lo sustrajo o poder intentar defendernos de quien nos realiza el robo.

Y estas situaciones pueden estar cubiertas por un seguro de hogar, pero… ¿a quién protege el seguro? ¿Sólo al titular? No, el seguro multirriesgo hogar no solo protege al Asegurado principal sino también a los miembros de la unidad familiar que con él conviven. Y esto, que es una tranquilidad, si no conocemos cómo realmente nos cubre el seguro, en estas situaciones, puede ser que nos llevemos una sorpresa en caso de ser necesario utilizar estas garantías, y que el seguro no nos indemnice o no lo haga por la cuantía que compense el daño realmente recibido.

El seguro de hogar fuera de la vivienda no cubre el hurto, sólo si se produce la sustracción con violencia o intimidación a las personas, por tanto no estará cubierto por ejemplo situaciones como las siguientes:

▪       Sustracción de una cartera del bolso que se porta, sin que lo perciba su propietario.

▪       Sustracción de un móvil depositado encima de una mesa, que por descuido se pierde de vista y cuando se percata ya no está el teléfono ni se sabe quién lo ha cogido.

Y otros hechos similares que se producen en descuidos del propietario o propiciados por la muchedumbre.

Pero sí estarían cubiertos:

▪       Sustracción del bolso que se lleva en el brazo, por un tirón.

▪       Sustracción de un teléfono móvil mientras se escribe un mensaje porque alguien nos lo quita de las manos.

▪       Sustracción de las bolsas con las compras recién realizadas por tirón.

▪       Sustracción de los bienes por intimidación a las personas que los llevan consigo, incluyendo el dinero en efectivo…

Y otros hechos similares

SEGURO DE VIDA

 

AL contratar un seguro de vida, invalidez o salud, deberá responder a los denominados cuestionarios de salud. Este deber trae causa en la obligación que tiene la persona que contrata una póliza de seguro de facilitar información, de las circunstancias que delimitan el riesgo que se quiere que sea cubierto por el asegurador. Así, el artículo 10 de  la Ley de Contrato de Seguro establece: “El tomador del seguro tiene el deber, antes de la conclusión del contrato, de declarar al asegurador, de acuerdo con el cuestionario que éste le someta, todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la declaración del riesgo. Quedará exonerado de tal deber si el asegurador no le somete cuestionario o cuando, aún sometiéndoselo, se trate de circunstancias que puedan influir en la valoración del riesgo y que no estén comprendidas en él. (…) si medió dolo o culpa grave del tomador del seguro quedará el asegurador liberado del pago de la prestación.”

En los casos de reclamaciones por Seguros de Vida, es muy habitual que las aseguradoras excluyan de la cobertura indemnizatoria las pólizas del seguro de vida basándose en los Artículos 10 y 89 de la Ley de Contrato de Seguro (en adelante LCS) por considerar que existe dolo o culpa grave del asegurado por no haber informado de patologías previas en el Cuestionario de Salud; lo que denominan como “preexistencias”.

Debe recordarse que la práctica tan extendida en la época del Boom inmobiliario de vender seguros de vida por Agentes Bancarios en funciones del de Seguros, vinculándolos a los préstamos hipotecarios, está siendo valorada mayoritariamente por los Juzgados y Tribunales como falta de presentación del cuestionario; y, por tanto, ante la falta de cuestionario de salud no podrá apreciarse las alegaciones de dichas entidades de existencia de “preexistencia” o de “mala fe del asegurado” (Arts. 10.3 y 89 LCS).

En este punto es importante apuntar lo que ocurre con muchas de las patologías psiquiátricas, que, de forma habitual tienen como común denominador la falta de conciencia de enfermedad, lo que da a múltiples motivos de defensa en relación a la inexistencia de dolo o culpa grave puesto que al no existir autoconocimiento de sufrir enfermedad es imposible poderla declarar.

Conforme fija el citado artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro, el tomador tiene el deber de declarar las enfermedades padecidas o que se han padecido, pero es el asegurador quien debe preocuparse en obtener esta información para valorar el riesgo que va a asumir.

En muchas ocasiones observamos que las aseguradoras invocan el artículo 10 para eludir el pago en los supuestos de siniestros de vida, invalidez o no asumir las obligaciones derivadas de las pólizas salud, argumentado la ocultación por parte del tomador de datos, que de haber sido conocidos por la aseguradora no hubiera aceptado el riesgo o la prima a abonar hubiera sido muy superior.

Sin embargo, hay que resaltar lo establecido por reiterada jurisprudencia, así como por la mayoría de la doctrina, en el sentido de que la declaración se atendrá a lo que sea preguntado en el cuestionario, no teniendo obligación el tomador de declarar más allá de lo preguntado en el referido cuestionario, sin que pueda el asegurador argumentar el incumplimiento del deber de declarar del tomador. El cuestionario debe contener un interrogatorio detallado sobre el estado de salud del tomador o asegurado, no teniendo validez el cuestionario inespecífico y aquellos que se limitan a un modelo de adhesión o los que son cumplimentados en su contenido por empleados, como ocurre con no poca frecuencia en operaciones crediticias, como por ejemplo, seguros vinculados a la amortización de préstamos hipotecarios limitándose el tomador a plasmar su firma.

La exoneración del pago en la prestación pactada por la aseguradora sólo puede tener lugar, de conformidad con el párrafo tercero del artículo 10,  en los casos de dolo o culpa grave del tomador en el cumplimiento de ese deber de declaración. Dolo o culpa grave que supone, siguiendo reiterando jurisprudencia, reticencia en la exposición de las circunstancias por el tomador o asegurado conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo y que de haberlas conocido el asegurador hubieran influido decisivamente en la voluntad de celebrar el contrato.

▪       ¿El asegurador ha presentado un auténtico cuestionario que contenga preguntas sobre las circunstancias de salud del tomador?

2      ¿Las preguntas contenidas en el cuestionario son razonablemente detalladas?

3      ¿El cuestionario presentado ha sido verdaderamente cumplimentado bien por el tomador o bien con la información que este ha proporcionado al asegurador o al mediador?

4      ¿Cómo ha omitido el tomador una enfermedad o lesión preexistente? ¿Con dolo o culpa grave o con negligencia leve?

¿La enfermedad o lesión preexistente omitida ha causado el fallecimiento o la invalidez que constituyen el siniestro?

La venta en masa de seguros de vida, accidentes o invalidez por medio de compañías de seguros o de entidades bancarias, se viene realizando desde tiempo inmemorial destacando solo las ventajas del seguro como son la protección para la familia y el patrimonio personal. Por el contrario, se presentan al asegurado los cuestionarios de salud como “ mero trámite” para que la póliza entre en vigor.

Es en el momento de producirse la muerte o invalidez que daría lugar al pago de la indemnización, cuando lo primero que hace la aseguradora es desempolvar el cuestionario de salud, pues sabe que en muchas ocasiones le servirá para rechazar el siniestro acogiéndose a la excusa de no haberse rellenado correctamente el mismo.  Cuando se pide a la compañía el pago es cuando sistemáticamente se pide el historial médico del asegurado, fijándose y recabando información del más pequeño antecedente.

El banco cuando se pide un crédito le pone como condición contratar un seguro de vida, del que ninguna explicación le da y muchas veces incluso con las respuestas del cuestionario ya contestadas por la propia sucursal bancaria.

Otras veces, cuando el asegurado ha mostrado el interés en contratar, algunos mediadores o trabajadores de los bancos, pensando más en la comisión que en el interés del cliente, les “ ayudan” en la cumplimentación del cuestionario, asegurando que algunas enfermedades o antecedentes “ no tienen importancia y no son necesarios”, lo que el asegurado da como bueno sin tener idea de la importancia del documento.

En ese sentido la Fundación Defensa del Asegurado defiende:

1.- Que compañía debe advertir de manera destacada  que se asegure de la plena conciencia del asegurado, de las consecuencias de no responderse con precisión y minuciosidad ante las preguntas que se somete al asegurado.

2.- Que deberá tenerse por los tribunales siempre en cuenta la total asimetría de conocimiento técnico y medios entre las propias compañías de seguro y los asegurados. No puede considerarse conforme a la ley un cuestionario realizado por ejemplo a una persona de 50 años, donde declara no haber tenido nunca ninguna enfermedad o baja laboral.

3.- Que ante cualquier duda de interpretación en los cuestionarios de salud debe resolverse siempre en favor del asegurado.

4.- Los cuestionarios de salud deberían presentarse al asegurado año a año para la renovación anual, lo que conseguiría mayor concienciación del cliente.

5.- Que en los seguros de vida o invalidez impuestos por entidades bancarias para concesión o bonificación de determinados préstamos, el recelo sobre el cuestionario debe ser mayor dado que la atención del asegurado en los mismos está muy mermada dado que no es el producto en el que estaba directamente interesado.

6.- Las compañías disponen de medios materiales suficientes para informarse vía el interesado o mediante revisiones médicas obligatorias, de los antecedentes de salud que puedan influir en la valoración del riesgo.

7.- En cualquier caso, solo deberá rechazarse el pago si un antedente de salud previo tiene relación directa con la enfermedad o accidente que da lugar a la indemnización pactada.

El consejo a dar a los asegurados es que no contraten seguros de vida “ con los ojos cerrados”, sino que estudien bien las condiciones generales y particulares de la póliza antes de contratar y contesten y declaren todo factor de riesgo a la compañía. Y ante impago de la indemnización consulten a un buen abogado especializado.

 

SEGURO RESPONSABILIDAD CIVIL DE ANIMALES DE COMPAÑÍA

 

Hay que mirar bien la póliza porque puede ocurrir que un perro muerda a otro y lo mate, nos interpone una reclamación judicial por daños morales y es en ese momento cuando nuestra compañía de seguros rechaza hacerse cargo no sólo del siniestro sino de la defensa del asegurado, argumentando que los daños morales no están cubiertos en la póliza y por tanto se desentiende del asunto.  Es decir, hemos estado pagando una póliza con un suplemento por defensa jurídica, y cuando ocurre el siniestro nos encontramos con que la aseguradora se desentiende al constar en la póliza excluido ese daño. 

Está claro que la aseguradora debe informar expresamente de las coberturas excluidas, y sobre todo destacar aquellas que puede ser probable que sucedan, como el caso de los perros.

Situaciones que las compañías de seguros no cubren:

En cada una de las coberturas que compone una póliza de responsabilidad civil de vehículos, existe una serie de exclusiones. Por ejemplo, en muchas aseguradoras, en la cobertura de robo, no se cubre la sustracción de equipajes.

Aunque una póliza de seguro de coche sea a Todo Riesgo y tenga todas las coberturas siempre tendrá exclusiones. En la siguiente relación indicamos las situaciones  en las que los seguros de coches no dan cobertura.

▪       Accidentes en los que el conductor responsable del siniestro conduce bajo los efectos del alcohol, o de las drogas.

▪       Conductores sin carné, Conducir en estado de embriaguez o bajo la influencia de sustancias tóxicas

▪       Omisión del deber de socorro

▪       Si el vehículo es conducido por persona sin carnet o ha quebrantado la condena de retirada del carnet, o éste está caducado

▪       Accidentes en los que el coche no ha pasado la Inspección Técnica de Vehículos (ITV).

▪       Siniestros ocurridos durante carreras o pruebas en circuitos. Para este tipo de eventos existe un seguro especial.

▪       Accidentes ocurridos fuera de la red de carreteras,  por ejemplo, en una pista de tierra, pues hay aseguradoras con pólizas especiales para todoterrenos en estos casos.

▪       Si un conductor  menor de 25 años tiene un accidente con un coche y  no está declarado en la póliza.

▪       Daños provocados por inundación, terremoto, tsunami, erupción volcánica, huracanes, terrorismo,  manifestaciones o huelgas, etc., es decir catástrofes naturales.   En estos casos, el Consorcio de Seguros se hará cargo de los costes. 

▪       Los daños en el vehículo, y producidos sobre terceras personas como consecuencia del robo o hurto del vehículo asegurado, será el Consorcio quien asuma la indemnización.

Recuerde que  eso es fundamental leer con detalle el contrato de seguro de coche antes de formalizar el contrato